Violencia sexual contra las mujeres

“No se nace mujer, se llega a serlo”.

Simone de Beauvoir

La violencia sexual de la que son víctimas miles de niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres adultas en el país, obedece a un sistema que se basa y tolera las relaciones desiguales de poder que se establecen entre hombres y mujeres, lo que deriva en discriminación y opresión hacia ellas, considerándolas –generalmente- objetos sexuales para el placer de otros. Es una cultura que abarca a toda la sociedad guatemalteca, no a un grupo en particular. Formas de violencia sexual son la violación y la agresión sexual, entre otras.

 

Generalmente se produce simultáneamente con las otras violencias: la física, psicológica y económica, porque el sexismo es un sistema que funciona para la opresión de un sexo sobre otro. Esta opresión sexista se produce, en Guatemala, junto con otras formas de opresión patriarcal. Por ello decimos que las niñas mayas viven una cuádruple opresión: el clasismo, el sexismo, el racismo y el adultocentrismo.

Violación
Es el acceso carnal violento de una persona a otra, por vía vaginal, anal o bucal, ya sea introduciendo una parte del cuerpo u objetos. Siempre se comete ese delito si la víctima es una persona menor de catorce años de edad, si padece alguna discapacidad, aun cuando el hecho no sea forzado. Mediante atención y trabajo integral, ALA les ofrece a las niñas y adolescentes que han sido víctimas de violación, una oportunidad de recuperar y fortalecer sus vidas, para desarrollarse en el futuro de manera independiente y autónoma, con fortalezas para deconstruir sus miedos ante las diversas formas de violencia sexual. Así, en los procesos terapéuticos, educativos y en la vida cotidiana, a las NA residentes se les educa para auto reconocerse, auto valorarse y ejercer sus derechos ciudadanos, no permitiendo más discriminación o agresión alguna por el hecho de ser niña, adolescente, mujer maya o mestiza, o por vivir en situación de pobreza.

Trata de personas
La trata de personas, en todas sus modalidades, es la forma de esclavitud moderna más extendida por todo el planeta, pero sobre todo en los países menos desarrollados, que tienen, a su vez, los Estados más frágiles. Es un delito (Ver ley VET) que viola los derechos individuales de una persona, mayor o menor de edad, que es engañada o forzada por otra para ser explotada y esclavizada. La víctima es prácticamente secuestrada, tanto en su territorio como fuera de él. La OIM define que este delito se comete “recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras fuerzas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o a una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación”. Frente a este problema social de enormes dimensiones, se requieren respuestas integrales de parte de la sociedad y del Estado.

Riesgo social
Hablar de riesgo social no significa solo hablar del maltrato dentro de la familia, sino también de múltiples factores sociales y situaciones carenciales que impiden el correcto desarrollo de niñas, niños, y adolescentes dentro de sus entornos particulares. La inseguridad, el hambre, la violencia, la discriminación, la falta de oportunidades de educación y salud, así como de participación en su sociedad, son sólo algunos de estos factores y situaciones carenciales. Una amplia mayoría de NNA de Guatemala enfrenta innumerables riesgos sociales y vive una grave situación de desamparo. La pobreza y extrema pobreza, sumadas a un contexto de violación constante de sus derechos humanos, es el marco donde sus vidas se inscriben.

 

Cuando una niña o adolescente sufre violencia sexual, el agresor se encuentra principalmente en su entorno cercano; muchas veces se trata de su padre, su hermano o su padrastro. Las hermanas más pequeñas de esas niñas corren el riesgo de ser igualmente abusadas, por lo cual las leyes las consideran potenciales víctimas del mismo agresor. Por ello deben ser protegidas y, en más de una ocasión, los jueces las envían a la residencia de La Alianza junto a su hermana mayor, con el fin de ser atendidas con la misma dedicación y el mismo amor. Al no poder recibir a los cientos de NNA en riesgo social del país, ALA recibe y atiende en la residencia a las/los que son asociados a las víctimas sobrevivientes que ingresan para su protección.

Madres adolescentes
Niñas y adolescentes, entre los 11 y los 18 años, que antes de alcanzar la madurez emocional han quedado embarazadas, la mayoría de las veces, producto de una violación sexual. El embarazo adolescente deriva de múltiples causas, como la pobreza o extrema pobreza; la falta de información y educación sobre salud sexual y reproductiva; una cultura machista que normaliza la violencia sexual; la falta de educación formal; entre otras. Estas maternidades forzadas tienen implicaciones a nivel psicológico, físico, mental, emocional, familiar y social, y como consecuencia la pérdida de oportunidades educativas y laborales, la obstaculización del desarrollo personal de la adolescente, el  aplazamiento de sus metas, una baja autoestima, aislamiento social, riesgos perinatales, muerte o aborto. También implica  grandes responsabilidades a temprana edad, lo cual supone cambios sustantivos en su vida de adolescente y adulta.